"La única cosa necesario para que triunfe el mal, es que la gente buena no haga nada". 

"Aquél que no cree en Dios, termina creyendo en cualquier cosa".

Edmund Burke (1729-1797). Político británico.

"El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente".

Lord Acton (1834-1902). Teólogo y ensayista.

martes, 20 de julio de 2010

Oportunismo de Betancourt

Ingrid_Betancourt

Sólo de mal gusto, ingratitud, avaricia, y rastrero sentido de la oportunidad puede calificarse la decisión de Ingrid Betancourt de pedir una indemnización por el secuestro que contra ella llevó a cabo las FARC (una entre miles de ellos).

Betancourt fue liberada en una magnífica y planificada operación que posteriormente tuvo gran bombo mediático debido al diligente y resolutivo procedimiento llevado a cabo por el Ejército colombiano, que de la mano de Uribe se ha convertido en un gran ogro para los grupos terroristas colombianos.

Ya uno de los norteamericanos que estuvieron cautivos con ella, alertó de la personalidad de la franco-colombiana, mostrando sobre ella una personalidad arrogante y egocéntrica, aunque sobre esto los rehenes norteamericanos no dijeron nada más.

Ahora, a poco más de 2 años del fin del cautiverio se ha destapado la Betancourt, y ha quedado más que como una persona dedicada a la política y a la vocación pública, ha evidenciado sus ansias de protagonismo y codicia no sólo exigiendo sino pidiendo una mayor cuantía al Fondo de Garantías de Víctimas francés que en un primer momento le asignó 450.000 dólares. La petición se ha realizado a ambos Estados (al colombiano por valor de más de 5 millones de dólares), pese a la ambigüedad a la que está jugando ahora Betancourt.

Atribuir un fallo, o siquiera parte de él, al Estado de Colombia en su secuestro, cuando las FARC han contado con una infraestructura, armamento, y logística de unas características que hicieron de ellas un cuasi-Estado, es tergiversar y minimizar la fuerza que las FARC tienen pese a haber mermado en estos años de Uribe. Según mandos militares y antiguos de sus escoltas, ella se empeñó en transitar por la peligrosa zona, con lo cual no queremos decir que tuviera la culpa pero tampoco la tuvieron sus protectores.

Todo este episodio es un insulto a las miles de víctimas que han sufrido el acoso, la pobreza, el miedo y la muerte a manos de este macro grupo terrorista;  víctimas que bajo el anonimato han recibido menos que la Betancourt. Pues al ritmo de esas cuantías el Estado de Colombia estaría  en la ruina más profunda.

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