"La única cosa necesario para que triunfe el mal, es que la gente buena no haga nada". 

"Aquél que no cree en Dios, termina creyendo en cualquier cosa".

Edmund Burke (1729-1797). Político británico.

"El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente".

Lord Acton (1834-1902). Teólogo y ensayista.

lunes, 30 de agosto de 2010

Manipulación periodística del Tea Party

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“La derecha conservadora invade Washington a 47 años del sueño de Luther King”. Con este partidista y denigratorio titular se comienza una noticia que tergiversa por completo el mensaje y la militancia política de unos ciudadanos americanos hartos de la deriva de su Gobierno.

Pero quizá más que orientación política, los congregados en la explanada, agrupados en el movimiento de las Tea Party, lo que buscan no es una determinada política sino algo sustancial, algo que sirva de base. Por eso hablar de orientación política del Tea Party es ciertamente resbaloso, pues la política es caduca y se formula en base a las circunstancias del momento para resolver problemas coyunturales.

Por tanto este movimiento lo que busca es afianzar las bases sobre las que se constituyó EEUU. De ahí en adelante pueden darse todas las sanas discrepancias que se quieran como corresponde a una democracia, siempre que se respeten los principios básicos y fundamentales recogidos en las actas fundacionales de Norteamérica. Sin embargo este pequeño pecado de concepción e identificación de la derecha con las Tea Party es en cierta medida inevitable en vista del afianzamiento ya pretérito del socialismo como filosofía política.

La fundación de EEUU es anterior a la implantación del socialismo y sus derivados más modernos como la socialdemocracia, y en vista de la marea que conllevó el socialismo, llegó a arraigar en la conciencia colectiva de por siempre en la forma de ver y hacer política. Esto es lo que ha generado la dicotomía izquierda-derecha. Sin la idea del socialismo, las relaciones entre los hombres en libertad no habrían traspasado unos límites asaltando y dado legitimidad a lo que por naturaleza no lo tiene como es la usurpación de la propiedad privada. Por este matiz identificar a la derecha con los presupuestos originarios de la concepción de EEUU carece de relativa importancia práctica quedando más bien todas estas finas hilaturas para la discusión filosófica. Y por tanto los que nos consideramos con una serie de ideas, que por estratificación se han identificado con la derecha, estamos gustosos de lucir dicha etiqueta.

Lo que no tiene perdón es la narración de lo que se supone es imparcialidad periodística.

El titular comienza con la palabra “invasión” lo cual es peyorativo y pre-condiciona al lector. Luego tilda de populismo al movimiento cuando precisamente lo populista es lo contrario: las soflamas izquierdistas de la gratuidad, el infantilismo social, la redención por el Estado, el relativismo y la huida de la responsabilidad en definitiva.

La misma noticia busca asimismo encontrar un componente racista en el movimiento, algo que desgraciadamente no es nuevo cuando se trata de definir al Tea Party. Así, contraponiéndolos con el mensaje de Luther King, se falsifican los presupuestos sobre los que se asienta el movimiento. Pues precisamente las palabras y el mensaje de Luther King es algo que la derecha conservadora respalda; no así el racismo de asociaciones como la NAACP que enarbolando la bandera de Luther King pisotean su verdadero mensaje. Y para muestra de racismo podemos rastrear hasta los postulados tradicionales del Partido Demócrata en la cuestión racial hace bien poco.

Tampoco quedan muchas dudas de lo que seguramente piense el redactor de la noticia así como el establishment político de ese concepto de la progresía que se llama “justicia social”. La justicia es justicia. Etiquetarlo o querer desvirtuar su verdadero significado poniendo coletillas biensonantes por el culto a “lo social” sólo busca legitimar acciones que precisamente son del todo injustas como son la expropiación más descarada y la posterior redistribución. Es más, si la Justicia fuese social, esto es de una mayoría, perdería la particularidad que le es inherente, pues la justicia no deja de ser otra cosa que dar a cada uno lo suyo. Claro que si además de ignorar su significado, lo edulcoramos con viejas reivindicaciones socialistas de culpabilización a los ricos y pudientes, el cóctel se convierte en veneno para la sociedad que aquiescentemente dejará que le usurpen la libertad.

Sin embargo lo mejor de la noticia es el final, como no podía ser de otro modo: “los miembros del Tea Party.... no tienen piedad con el déficit del Gobierno federal cuyo aumento atribuyen a la crisis económica y a la voluntad de salvar bancos ”.

O sea que hay que tener piedad con el despilfarro, con dilapidar valiosos recursos y con endeudarse por encima de las posibilidades de poder satisfacer la deuda adquirida. Además la crisis (originada asimismo por el intervencionismo estatal y no por los especuladores) no es la causa del déficit, siendo ésta verdaderamente la voluntad de políticos derrochadores que utilizan la crisis como excusa para gastar más en su búsqueda y retención de poder.

Destapemos la verdadera cara de los políticos aniquiladores de la libertad y desenmascaremos también a sus voceros oficiales y tontos útiles.

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