Al siempre atribulado aniversario del 11-S se han añadido este año agrias disputas y enfrentamientos por culpa de Obama al no haber cerrado con claridad, rotundidad y sobre todo en favor de la mayoría de americanos la cuestión de la mezquita. Claro que eso no es que se deba a que se hubiera expresado mal sino a una concepción del mundo en el que impera el pacifismo, la rendición, y la merma de la importancia que a su parecer debe tener América. Si desde un principio no se hubiera posicionado en contra del respeto y se hubiera opuesto, como sí ha hecho al pastor Jones, a la muchísima mayor provocación que supone la mezquita, este 11 de Septiembre habría sido uno más. Víspera del que será más significativo, por efeméride, cuando lleguemos a la década de aquel infame, decisorio, y despertar de aquella plácida siesta en la que la posguerra fría nos había sumido; una nueva y trágica realidad revelada de forma brusca.
Correcto estuvo Obama cuando el sábado no mencionó al pastor, dejando la polémica en un llamamiento a la unidad frente a la división. Sin embargo, con la progresista manía de nombrar a las cosas con eufemismos y sobre todo por eliminar de raíz la adjetivación de los hechos, se llega en la práctica a implementar las acciones no correctas y peligrosas para nuestra civilización. Ocurrió cuando eliminó el nombre de Guerra contra el Terror, y vuelve a las andadas al confundir lo que representa fraccionalmente Al Qaeda con todo lo que hay detrás: el yihadismo.
Éste es un movimiento enorme que cuenta en el mundo musulmán con millones de personas que lo apoyan y/o participan en él de una u otra forma y en diversos grados, desde el simple apoyo hasta el terrorismo mártir más activo y combativo, pasando por la financiación y contribución económica y logística. Tres son las grandes corrientes: los Hermanos Musulmanes egipcios, el salafismo wahabista, y el jomeinismo, como bien describe el profesor Phares.
Por tanto no son unos pocos locos y bandidos que se han atrincherado en Afganistán. Tienen toda una red ideológica detrás cuyo fin es la destrucción de Occidente. Y eso incumbe a regímenes y sociedades enteras de gente adoctrinada que creo en ello, pese a las disputas internas del Islam pero convergentes en nuestra aniquilación cultural y sometimiento.
Al Qaeda es la punta de un iceberg enorme, y que por haber atacado con éxito y por haber innovado una nueva forma de someternos, se ha hecho famosa. Pero el sentimiento está ahí, y las formas de llevar a cabo sus planes son diversos, siendo el emplazamiento de la mezquita amparándose en las libertadas que les brindamos, una de las formas de llevar a cabo el adoctrinamiento y la presión futura que tan bien ya se está larvando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario